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martes, 4 de marzo de 2014

LA NOSTALGIA SE BUSCA LA VIDA



J.M. LANDER/Logroño diario La Rioja. 30 de marzo de 2006.

Cuando desembarcó en Logroño en el año 2000 con ese petate cargado de ilusiones con que arriban los inmigrantes a puerto extranjero, a Nelson Pasaca le rehuían los bancos a la hora de pedir una libreta de ahorros. Ahora, seis años después los banqueros le buscan. A él y a otros 1.700 ecuatorianos que viven en Logroño. Eso se llama integración.
De verbo culto, Nelson se enorgullece de su oficio de escultor, aparcado hasta mejor suerte, que la construcción donde curra todavía no está considerada una bella arte. Eso se llama buscarse la vida. La nostalgia también se busca la vida. En el año 2002, Nelson creó una asociación de nombre hermoso como CISNE, una asociación sin gripe aviar, que enseguida desplegó las alas blancas de sus siglas y tomó el vuelo por la ciudad. Su nido lo preparó en la parroquia de San Ignacio de Loyola, tan generosa, tan cristiana. Nelson Pasaca quería evitar la soledad de sus compatriotas, ese síndrome de Ulises, cuyos cantos de sirena solo se mitigan con bebida.
No quería crear un gueto sino revivir su cultura para no olvidar los rostros de sus padres. Les gusta la música, les gusta el baile. Les gusta el deporte. Les gusta la alegría de la vida. "Un matiz que nos distingue es que somos mas joviales. Le ponemos esa chispa a la vida". Otro matiz que les distingue es que les gusta los niños. Los ecuatorianos suelen tener familias numerosas. A riojanos solidarios propone la creación de una ludoteca en espacio abierto. Mientras los padres disfrutan jugando ese volei con redes tan altas, unos monitores les enseñarán a sus hijos a levantar casitas de chocolate. Nelson echa de menos su tierra. "Nunca sabes lo que te depara el destino", me dice. Él pensaba venir a España para solo dos años; él pensaba ganar dinero y tornar a su Ecuador del alma. Pero aquí sigue buscado espacio para pode esculpir. Se ha metido en un piso con hipoteca y ya tiene dos hijos logroñeses. Esos se llama, ya digo, integración.