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domingo, 7 de septiembre de 2014


A mi tierra querida.

¡ADELANTA LATINOAMÉRICA ADELANTE!

07.09.14 - NELSON PASACA| LOGROÑO


Oh tierra invadida, oh tierra expoliada, bautizada a sangre y espada, heredera de una cultura impuesta  sin respeto ni consideración, durante siglos.

Soy testigos de la tenaz lucha que ha tenido esta noble tierra a lo largo de la historia. Lucha de liberación, lucha de reconstrucción, se cuánto cuesta recuperar una identidad perdida, pisoteada, denigrada por una explotación carente de consideración humana, se cuánto cuesta reconstruirse sin sufrir en el intento, sin que tu salud se mantenga sin quebranto.

No sé cuál es la más dura, pero al fin y al cabo es lucha y como en todas habrán vencedores y vencidos, la diferencia radica en el grado de humanidad inteligente y sensata que procure mantener el pueblo con un cierto nivel de sacrificio, para lograr que el sufrimiento se transforme en felicidad para todos.

Esta lucha ha llevado a millones de latinoamericanos a migrar, buscando un lugar donde poder vivir dignamente, con mejores condiciones de vida para sí y para los suyos, y desde donde ser parte activa del cambio.

Lucha que en muchas regiones de Latinoamérica era imposible liderarla peor ganarla, debido a que los seudos lideres  rendían tributo a los verdugos  y oligarcas extranjeros, vendiendo sus conciencias “por cuatro centavos que el patrón les paga”.

Hoy son otros tiempos y vientos de cambio soplan sobre Latinoamérica, desde hace más de una década. Vientos que llevan consigo cambios importantes, que hacen vislumbrar la igualdad para el pueblo más desfavorecido, gracias a posturas valientes de líderes que han dicho vasta de soportar tanta explotación, y han forjado un nuevo rumbo para sus pueblos.

Esta lucha debe continuar y debemos apoyarla. La semilla del cambio está ya en suelo fértil, cuidémosla y vigilemos a nuestros líderes políticos,  a fin de que el círculo vicioso se rompa definitivamente, y que el día de mañana los frutos de igualdad social y felicidad para todos sean posibles.

Seremos los forjadores del cambio, tanto los de adentro como los de afuera, solo si asumimos el rol político que nos toca como individuos de un pueblo.

 Debemos entender que cada acción humana debe estar impulsada por una actitud política, entendiéndose por política el preocuparse por el bienestar del conciudadano.
 
 
Oh Latinoamérica, que por tu abundancia en recursos naturales deberías ser el lugar donde el único hambre que se recuerde sea el deseo desmedido de poder y ambición  de ciertos politiquillos y ególatras de trono y palacio de épocas pasadas.
Oh tierra querida, “si muero lejos de ti díganle que estoy dormido y llévenme pronto hacia ti”.